
La preocupación por el “Ideal de belleza” se transformó en una verdadera obsesión. El sueño de ser una Barbie parece estar al alcance de la mayoría de mujeres en El Salvador.
POR: Melissa Méndez
En la actualidad, los estándares de belleza cada vez son más altos, por esta razón constantemente se están creando muchos estereotipos basados en una idea falsa de perfección, en donde sin darnos cuenta las más afectadas resultan ser las mujeres, especialmente las nuevas generaciones quienes desean ser mujeres altas, delgadas, con medidas perfectas, sin celulitis, con piel linda, cabello liso y un sin fin de características más que el uso de las redes sociales les transmite erróneamente por medio de modelos perfectas, actrices y cantantes que sin darse cuenta se convierten en una meta por alcanzar.
“Los medios de comunicación tienen la capacidad de masificar la representación de cualquier cosa. En el caso de los cánones de belleza claramente buscan idealizar la figura tanto de hombre como de mujer”, señala la psicóloga María Teresa Suárez.
“Son muchos sin duda los elementos que influyen. Desde mi perspectiva me puedo centrar en: contenido de los medios de comunicación, cultura de consumismo, dinámica machista, carencias afectivas y condición dada por múltiples situaciones más», agrego.
Al mismo tiempo, dichos estereotipos afectan el desarrollo de la autoestima de las mujeres. Quienes buscan ayuda en las cirugías o tratamientos que en la actualidad en El Salvador son más accesibles, y tienen una mayor posibilidad de corregir lo que considera un defecto de su cuerpo y que no encajan en los estereotipos impuestos por la sociedad.
Aunque hay muchas diferencias en la concepción del cuerpo de un país a otro, el modelo de belleza que prevalece en El Salvador es el que se adopta del norte del continente en específico de los Estados Unidos (piel blanca, ojos claros y cabello rubio), pero esos criterios chocan con la realidad de nuestro país, lo que con lleva a realizarse un cambio en su cuerpo, debido a la inconformidad.
De tal modo que si desean cumplir con estos patrones de belleza hay que pagar un precio, lo que puede llevar a un simple desagrado de la imagen frente al espejo, un trastorno de ansiedad, obsesiones, trastornos alimenticios asociados y sintomatología depresiva.
Es alarmante ver a muchas mujeres afectadas por su imagen corporal, niñas creciendo en esta sociedad superficial, donde todo es belleza en vez de enseñarles lo que realmente importa y romper esquemas. Por lo contrario, no se dan cuenta que una mujer está compuesta por celulitis, estrías, llantitas y todo lo que una sociedad considera defecto.
Hay que intentar aportar cosas buenas, enriquecer el universo de personas que se amen tal cual son y no por ser una apariencia que es lo que está de moda. Saber que no vivimos para otros, sino para nosotros mismos.
La belleza ideal, debería de estar compuesta por una mujer que tenga carácter, personalidad y libertad.
Lippmann indicaba que los estereotipos se caracterizan por su falsedad, su carácter ilógico y su rigidez. La imagen estereotipada sobre lo que es y debe ser
la mujer en los países occidentales, imagen ideal fuertemente atacada por los movimientos feministas actuales pero que, sin duda ninguna, sigue teniendo vigencia en ciertos grupos y sigue siendo explotada por los medios de comunicación masiva. (Lippmann, 1922).
No todo lo que se ve en redes sociales es real, dejen de querer ser como «alguien», disfruten de como son, acéptense tal cual y terminen con los estereotipos que los alejan de la realidad.